Primavera en La Habana

Por Analay Medero Alvarez

Puesto que Cuba es un eterno verano la llegada de la primavera bien pudiera ser una noticia entre nosotros, pero no es el presente texto acerca del cambio climático, así que no tratará de la florida estación. Nada dirá acerca del famoso concierto de Antonio Vivaldi, ni reseñará la película del coreano Kim Ki-duk Primavera, verano, otoño, invierno… y primavera; y aunque tampoco versará sobre las conocidas pinturas de Botticelli o Bouguereau, ya estas anuncian algo del tema pues son obras que pertenecen, como nuestra habanera Primavera, al dominio de las artes plásticas.

Primavera es el nombre que el artista cubano Rafael Miranda San Juan ha elegido para una escultura monumental que recientemente obsequió a su ciudad. Se trata de un rostro de mujer construido con tiras de acero, cuya belleza ha estado motivando suspiros a los caballeros y miradas furtivas de algunas damas celosas desde que fuera emplazado el 24 de mayo de 2015 en la esquina de Galiano y Malecón. Similar efecto han causado en México otros magníficos rostros de mujeres que forman parte de su serie Otoño, que desde el año 2013 se exhiben en el Central Park de Guadalajara. Acerca de este conjunto escultórico Rafael Miranda ha expresado algunas ideas que igualmente podrían aludir a Primavera; en la confección de esas obras empleó el acero pues “es un material fuerte por excelencia, [que] tiene su propio carácter”[1] y representó mujeres porque estas “son la máxima expresión de [la] vida”. [2]

Precisamente, la escultura habanera es un homenaje del artista a las cubanas. En lugar de cabellos, colocó mariposas en su cabeza, flores que eran muy apreciadas por las mujeres del campo pues con ellas se adornaban y perfumaban. Asimismo, eran usadas en ramilletes de novia y hasta se dice que en sus gruesos tallos se ocultaban mensajes durante las guerras de independencia del siglo xix. Todas esas razones hicieron que la mariposa, aunque autóctona de Asia, fuera declarada la flor nacional de Cuba en 1936. Los rasgos de Primavera no fueron inspirados por ninguna modelo en particular, pero la forma y esbeltez del cuello surgieron a partir de la observación de la pose de algunas bailarinas cubanas, entre las que se hallaba Viengsay Valdés, quien le sugirió que la escultura no debía mirar hacia abajo si quería representar la fortaleza de espíritu de las mujeres de la Isla.

Text
Las bien dibujadas mandíbulas, los gruesos labios, la recta nariz y la amplia frente otorgan a Primavera un aire sensual y altivo que revela el profundo conocimiento de la anatomía humana que posee su autor, cuyo interés por esa ciencia lo motivó a matricular en un curso de la especialidad en el Instituto Superior de Ciencias Médicas Salvador Allende, antes de graduarse en la Academia de Bellas Artes San Alejandro. Esta peculiar pasión además lo condujo, cual personaje de Poe, a pasar largas horas en una morgue estudiando el cuerpo de los difuntos y a realizar dibujos de los cráneos humanos que conseguía en el osario de un camposanto. Así adquirió ese asombroso dominio de las formas que expone en cada una de sus creaciones. Por otra parte, la labor como diseñador de escenografía teatral que realizó en los 90 y principios de los 2 000, ha sido una clave importante en la concepción de obras a gran escala.

Primavera fue concluida por Rafael y su equipo en un tiempo récord de tres meses para que integrara el proyecto Detrás del muro, uno de los programas colaterales que se desarrollaron en el marco de la XII Bienal de La Habana. En una entrevista ofrecida a Habana Radio, el artista explicó que en otras circunstancias hubiera tardado seis meses en forjar y soldar las piezas que conforman esta escultura de más de siete metros y medio de alto, casi cuatro de ancho y un metro y medio de profundidad. Concluida la Bienal, la obra fue donada a la Oficina del Historiador como muestra de agradecimiento por su apoyo durante el arduo proceso de realización.

Fascinada por Primavera, que en buena lid sobrepasaría en gracia a las figuras de Botticelli y Bouguereau, solo me queda agregar que esta escultura, cual la florida estación o el concierto de Vivaldi, ha traído armonía a La Habana. Después de contemplarla pervive en mi recuerdo, como me sucedió la vez que vi la película Primavera, verano, otoño, invierno… y primavera, la grata sensación de haber disfrutado de una obra maestra.


Referencias

[1] Rafael San Juan: Catarsis, libro en proceso donado al Museo de la Cerámica de La Habana Vieja, p.13.
[2] Ibídem.

  • Placeholder

    Estatua Primavera, en Galiano y Malecón

Comparta esta publicación