La lengua nuestra de cada día

Echar un palo = tener relaciones sexuales

Según cuenta Manuel Moreno Fraginals en El ingenio, debemos esta frase a los esclavos, quienes estaban obligados a recoger los palos que encontraban, cuando volvían de las siembras, y depositarlos en el tumbadero, “gran pila de leña amontonada en desorden, en la cercanía del ingenio. […] Como los tumbaderos fueron lugares propicios a ejecutar a escondidas los actos sexuales, los términos tumbadero y palo adquirieron su actual significado popular, pasando a nominar tumbadero cualquier lugar donde ir a fornicar, y palo al acto sexual en sí”.[1]

[1] Manuel Moreno Fraginals: El ingenio. Complejo económico-social cubano del azúcar, Tomo III, Editorial de Ciencias Sociales, La Habana, 2014, p. 187.